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Escrito por Juan Salmerón, Veterinario de C.V. Tierra de Mascotas.

Ante todo, se debe de tener en cuenta que siempre que haya una agresividad hay riesgo de lesiones. Por ello, estos problemas deben ser tratados adecuadamente. Además, un perro agresivo no es un perro feliz, y muchas veces estas agresividades tienen una implicación negativa en lo que al bienestar de la mascota se refiere. Nuestra mascota puede ser agresiva por diferentes motivos, y puede estar focalizado sobre diferentes blancos/objetivos (niños, otros perros, personas en movimiento, animales de diferente especie, etc). Por poner algunos ejemplos, podemos destacar las agresividades por miedo, defensa del territorio, competitividad, depredación, intrasexual, frustración, así como secundarias a otras enfermedades.

¿Y porqué puede aparecer un comportamiento agresivo?

Primeramente, nos centraremos en el periodo de socialización (de 3 a 12 semanas de vida). Este periodo es muy importante pues es cuando el cachorro debe ser expuesto y tener contacto (sin saturar al animal, pues puede ser contraproducente) con todo lo que pueda encontrar en su vida de adulto (diferentes personas, animales, ruidos, lugares, olores), y así tratar de evitar futuros miedos y/o agresividades. Para ello, si una persona no sabe cómo realizar una buena socialización, recomendamos pedir consejo veterinario antes de adquirir la mascota, así como pedir consejo ante cualquier cambio de comportamiento o la presentación de una conducta no deseada. Además, cada vez es más frecuente de encontrar lugares donde ofrecen clases de socialización para cachorros, lo que es una ventaja.

cachorros de perro en periodo de sociabilización

El periodo de socialización (de 3 a 12 semanas de vida) es cuando el cachorro debe ser expuesto y tener contacto con todo lo que pueda encontrar en su vida de adulto y así tratar de evitar futuros miedos y/o agresividades.

En los casos de adopciones de adultos es cierto que no se puede trabajar la socialización, pero sí modificar ciertos comportamientos/manejos en caso de que fuera necesario, teniendo en cuenta que no siempre la modificación se consigue por completo.

Otro ejemplo que suele presentarse con frecuencia en clínica es la agresividad hacia personas por frustración, es algo que puede aparecer por una incomprensión del animal a ciertos actos que realizamos con él (muchas veces lo hacemos sin darnos cuenta, sin pensar que pueda suponerle una frustración). El ejemplo doméstico más evidente es que unas personas les permitan ciertas cosas y otras personas no lo permitan. Para evitar esta frustración es importante trabajar el correcto manejo durante su etapa de cachorro, juvenil y adulto, pues puede aparecer en cualquier momento con cualquier cambio que realicemos en lo que fuera su manejo habitual. Es muy importante mantener un manejo adecuado y consistente por parte de toda la familia, es por ello que cuando nos hacemos responsables de nuestras mascotas, tenemos que asegurar que la atención sea adecuada por parte de toda la familia. También queremos destacar que muchos perros pueden mostrar la agresividad «por aprendizaje», es decir, cuando su cadena de comunicación (avisos) no ha funcionado suelen recurrir directamente a la agresividad (que sí les suele funcionar), por lo que es importante conocer su lenguaje de expresión. Un perro que gruñe no quiere decir que sea un perro «agresivo», sino más bien «comunicativo», pues nos está diciendo que no le gusta lo que está pasando. El que no le guste lo que pasa es algo que seguramente podamos cambiar si se conocen los motivos, y si lo conseguimos, esa «agresividad» desaparecerá.

Posibles causas del empeoramiento de una agresividad ya presente.

Otra mención especial tienen los animales que presentan una agresividad nueva o un empeoramiento de una agresividad ya presente. Nunca se debe de pensar que una agresividad es siempre un trastorno del comportamiento primario, pues está demostrado que muchas agresividades se presentan o empeoran secundariamente a otras enfermedades (ejemplo: insuficiencia hepática) o al dolor (ejemplo: animal con empeoramiento de problemas articulares). Es por esto la importancia de la implicación de un equipo veterinario, ya que ellos tienen la capacidad de estudiar las patologías de una manera global, relacionando problemas de comportamiento con problemas médicos, así como instaurando una pauta medicamentosa en caso de que fuera necesario.

El miedo también juega un papel muy importante de cara a las agresividades, y si bien es cierto que una correcta socialización evita muchos miedos, cuando no ha sido posible esa socialización, las modificaciones de las agresividades por miedo son más complejas, y se ha de tener en cuenta que en muchos casos el factor hereditario tiene un papel muy importante en el miedo (es hereditario con un valor cercano al 50% de la descendencia).

Es por todo esto que los problemas de comportamiento pueden tener una base compleja y es primordial conocerla. Por ello, son los veterinarios los más capacitados para realizar tratamientos médicos frente a estas patologías.

Cuando hablamos de estos problemas de comportamiento hablamos de «etología clínica», una rama de la veterinaria encargada del diagnóstico, tratamiento y prevención de los problemas del comportamiento.

Invitamos a toda persona interesada a contactar con nuestra clínica veterinaria en Cieza para tratar este tipo de problemas, mejorando así el bienestar de las personas y mascotas.